Escribe Carlos Fernández, director del programa Charlemos, San
José, Costa Rica, radio Columbia.
Durante la última semana los costarricenses hemos estado imbuidos
en reflexionar sobre el significado de una nueva cultura nacional de
valores que nos permita dar un viraje y rescatar especialmente a las
nuevas generaciones de un abismo seguro si no actuamos diligentemente
sobre el nuevo cancer de la sociedad moderna.
- El paulatino deterioro de nuestros valores, carcomido por factores
exógenos y endógenos, derruidos por el abandono en la
formación de nuestros hijos, atomizados por una televisión
de violencia, permeados por la infernal droga y por el alejamiento de
las cuestiones espirituales, han sido el caldo de cultivo para que la
sociedad costarricense esté hoy más que nunca en el fango
de la perdición.
Hijos que desobedecen a sus padres, padres que cometen adulterio, esposas
que son infieles, hijos victimas de la violencia y el ultraje sexual,
infiernos intramuros en el hogar, dinero facil que compra conciencias
y el excesivo consumismo, son algunos de los factores que generan la
perdida de valores en la conducta del costarricense.
Hoy que celebramos la Declaración del Día Nacional de
Valores, mediante decreto ejecutivo 28170 del Ministerio de Educación
Pública, del 1 de octubre de 1999, debemos meditar profundamente
el QUO VADIS de la Costa Rica moderna y de sus futuras generaciones.
En manos de quien está Costa Rica, a quien la heredaremos y de
qué forma ? Que clase de ciudadanos estamos formando en las aulas
escolares? Qué patrón de conducta rige sus vidas ?
En esto nosotros los adultos tenemos una gran responsabilidad porque
somos los únicos en dar un ejemplo vivificante, real, sin espejismos,
libre de falsas actuaciones para que nuestros hijos puedan emularnos
en las cosas buenas y despreciar las malas.
Esta Costa Rica se ha hecho ingobernable porque ya la palabra no tiene
valor, porque nuestros gobernantes se han dedicado a amasar sus propias
fortunas que en pensar en la pobreza que agobia a la multitud, porque
los partidos han perdido sus idearios, porque los verdaderos líderes
murieron y los que quedaron pisotean los valores más sublimes,
porque el materialismo excesivo es capaz de subir peldaños sobre
el craneo de los seres humanos, porque la lengua se ha desarrollado
como músculo, porque del alma brota la maldad, porque estamos
más alejados de quien creó el Universo, porque cada vez
estan mas vacios los templos y mas llenas las tabernas y los antros
de perdicion.
Hoy este comentario coincide con la celebracion del Dia del Adulto Mayor,
ese hombre y esa mujer que lo dieron todo, ahora abandonados por las
fuerzas y por sus simientes, rechazados por la sociedad y por el mismo
estado.
El anciano y la anciana que una vez en su rozagante juventud dieron
existencia a nuestras vidas, que unidos en el sentimiento crearon el
fruto del amor con el nacimiento de cada uno de nosotros. Ella nos arrullo
en el calido pecho de la madre, nos mecieron en el fuerte regazo del
hombre, libamos la leche que nos nutrió y nos dio fortaleza,
crecimos con el alimento que como provedor dio nuestro padre, producto
de su duro trabajo, del sudor de la frente, de lidiar con las gongojas
que produce la pesada cadena que cargó sobre su espalda sin renegar
de su hostigamiento, de su destino, de su cruz….
Somos hoy fuertes porque una madre se desveló, porque nos acompañó
en el dolor del niño, porque el pedazo de candela que se extinguió
pudo menos que sus cansados ojos. Hoy que disfrutamos de una carrera,
de una formacion u oficio, no es lo menos que podemos hacer en respetarlos,
en retribuirles el sacrificio, en que vivan dignamente.
Pues este es uno de los 2.500 valores que deben incluirse en la lista
del comportamiento humano : el respeto y admiración a los padres.
Hoy día Nacional de los Valores meditemos sobre nuestra conducta
con nuestros padres, nuestros hijos, nuestros vecinos, nuestros semejantes.
Es el dia para hacer un examen de conciencia y meditar si estamos haciendo
felices a los que nos rodean y cuan poder tenemos dentro de nuestros
corazones para irradiar alegria en una vida que aunque azarosa está
llena de cosas hermosas y esperanzadoras.
Que este mensaje inunde las aulas en las que estudian nuestros hijos,
que se esparza como diaspora por todo el territorio nacional, que se
reproduzca inmensamente, que sufra una simbiosis y se transforme en
la señal más positiva de nuestros tiempos.
(sus comentarios a charlemos@columbia.co.cr, San José, Costa
Rica, América Central, charla@racsa.co.cr, sala de redacción
de Charlemos, San Pedro de Montes de Oca, apartado 708-1000, Costa Rica.)
Mobile (506) 820-36-36- (506) 253-84-93, web site www.columbia.co.cr,
Carlos Fernández Cerdas, director de Charlemos División
Costa Rica.