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ABOLICIÓN DEL EJÉRCITO


 

ABOLICIÓN DEL EJÉRCITO.- A pesar de los actos protocolarios que cada 1 de diciembre se efectúan, la conmemoración del significativo acto de la Junta Fundadora de la Segunda República de disolver el ejército costarricense, no ha tenido el realce ni se le brinda la importancia que para la vida institucional del país representa este trascendental hecho. Casi de puntillas se celebra uno los hitos históricos que marcó para siempre a nuestro país. Vigoroso y firme en sus determinaciones, José Figueres no dudó un instante en entregar al entonces Ministro de Educación Pública, don Uladislao Gámez , las llaves del Cuartel Bellavista para convertirlo en un centro de cultura. Don Pepe , desde entonces, sabía que un país sin hombres y mujeres cultas, académicamente formados, es una sociedad sin futuro ni aspiraciones. Por ello, impulsó que el presupuesto destinado a las fuerzas castrenses, se trasladara a la construcción de escuelas, colegios y el financiamiento del salario de los maestros. Esta lección cívica y el mensaje lanzado a todo el orbe, es solo comparable con los sueños de Bolívar y Martí como el propio don Pepe lo señalaba en su proclama de abolición del ejército el 1 de diciembre de 1948. Al declarar su apoyo a la paz y desterrar para siempre el nefasto lastre de las charreteras y los sables, Costa Rica irrumpía con luz propia en el concierto de las naciones que estaban dispuestas a dedicar el mayor esfuerzo al desarrollo social, la igualdad, la solidaridad y la búsqueda del bienestar para el mayor número. Pese a algunas voces disonantes , hoy , más de medio siglo después los costarricenses estamos orgullosos de tal determinación. Es a partir de entonces cuando esta pequeña nación empieza a experimentar una importante transformación en lo educativo, cultural, social y económico. La solidez y trascendencia de este meritorio hecho no tardó en ponerse a prueba. Intentos de golpes de estado e invasiones desde Nicaragua, demostraron que tales actos podían repelerse tanto por el valor de quienes rescataron la pureza del sufragio, como por la fuerza moral de no tener ejército y recibir el apoyo de naciones amigas y de organismos continentales. El acto de disolución del ejército hace 55 años fue sencillo pero de gran impacto en una Costa Rica de escolares descalzos y con pocas oportunidades de estudio y superación. Es aquí, donde la acción de quienes asumieron la responsabilidad de fundar la Segunda República, fue crucial al apostar por la educación y formación de las futuras generaciones. Nunca más Costa Rica fue la misma. Se abrieron oportunidades, la salud se convirtió en prioridad y la lucha contra el analfabetismo en cruzada nacional. Crecieron empresas públicas e instituciones al servicio de los ciudadanos , una banca para acompañar el desarrollo agropecuario , se creó un organismo regulador de los procesos de elección popular , se fortaleció la administración de la justicia y se convocó a una Asamblea Constituyente La abolición del ejército fue algo más que terminar con un antiguo resabio militar, fue rescatar una patria de leyes y una tierra de hombres libres, tal como lo proclamó el propio José Figueres.