El desmadre del actual gobierno empezó en aquel aciago momento
cuando el Dr. Abel Pacheco tomó la decisión de separar
de su equipo al Lic. Luis Fishman, el hombre que le pudo haber impreso
coherencia, estructura y sendero a la actual Administración.
La ausencia de Fishman en el equipo de gobierno ha venido a ser algo
así como sacarle el disco duro a una computadora. Si a eso se
añade la poca pericia del Dr. Abel Pacheco tanto para gobernar
como para tener buenas relaciones humanas y políticas con su
propia gente y con los adversarios, la catástrofe que el pueblo
de Costa Rica está presenciando no necesita de mayores perfiles
y análisis.
En plena campaña política, en un artículo que escribimos
y que publicó La República, anticipamos que con frasecitas
jocosas, inconsistentes y huecas no se podía gobernar. Se requiere
de maniobra política, de cultura general, de visión de
estadista, de seriedad –sobre todo de mucha seriedad- para tratar
los asuntos del Estado y para sacar avante a un país al borde
del precipicio económico.
No es posible para un gobernante ir separando a su mejor gente. El ministro
Villalobos en la cartera de Justicia así como el Lic. Danilo
Chaverri fueron piezas preciosas que quedaron en el camino.
Si el Lic. Fishman, que fue un excelente Ministro de Seguridad, y que
ha dado muestras de su capacidad y honradez como hombre público,
hubiese estado en el actual Gobierno no estaríamos viviendo las
crisis de gabinete ni tampoco el caos de las huelgas ni la ausencia
de horizontes políticos. Con Fishman, el gobierno hubiera tenido
rumbo, una organización más compacta, y el pueblo estaría
presenciando orden y progreso en la carreta estatal en medio de los
habituales zanjones y lodazales que todo gobierno debe afrontar.
Don Abel Pacheco, persona indudablemente bien intencionada, con una
simpatía a flor de piel apropiada para la pantallita hogareña,
y que se encontró la presidencia de la República sin estar
preparado ni siquiera para ser ministro, empezó a cavar el hueco
de sus desaciertos cuando se quitó de su lado al mejor hombre
con que podía contar dentro de su equipo. Ahora –en menos
de un año- ha buscado el consejo de figuras de gobiernos anteriores,
como los expresidentes Oscar Arias Sánchez y Miguel Ángel
Rodríguez, así como John Biehl y el hermano de Arias Sánchez,
entre otros. ¡Qué miopía, cuando tuvo a su lado
a quien le hubiera puesto los andamios firmes que le hubieran permitido
lucirse gobernando!
ENRIQUE TOVAR