Editorial escrito por el perodista Carlos Fernández,
en especial para www.ticotoday.com, Los Angeles,California,
USA.
Las autoridades policiales están perdiendo la guerra ante el
crimen organizado de las bandas de roba carros que operan en la impunidad
en este país, sin que el Organismo de Investigacion Judicial
muestre mayor eficiencia y probidad para desmantelar a los grupos organizados
que operan a la libre en este país que es sacudido por el hampa.
Es común todos los días el típico “bajonazo”,
la persecución, el robo de autos en las cocheras, los aparcados
en las calles y hasta los que permanecen en estacionamientos públicos.
Son pocos los casos en que las víctimas salen bien libradas cuando
se les encañonan o se producen balaceras, porque realmente los
costarricenses mantenemos aún nuestro espíritu pacifista.
Los hogares se enlutan a diario, se producen enormes pérdidas
personales, las congojas se reflejan en el rostro de quienes conducen
vehículos al saber que en cuestión de minutos pueden perder
sus bienes y hasta sus vidas.
En este país no hay opción a la seguridad : si se recurre
al INS a cancelar pólizas de seguro contra robo los montos son
elevadísimos porque se les obliga a adquirir otras coberturas
que el cliente muchas veces no las necesita.
El sistema del INS es impositivo. Debemos escoger entre entregar el
auto al delincuente o pagarlo poco a poco a la entidad aseguradora,
como si se tratara de micro – robos, esto sin incluir la demostración
fehaciente del delito en caso de que caigamos en manos de los robacarros.
Estas bandas mantienen un régimen de terror entre los conductores
de vehículos. Si llegan a reclamar una recompensa por la devolucion
del auto, pero se les niega el dinero, entonces operan con el arma de
la amenaza y la intimidación.
Se pasa a una segunda fase, ya nuestros hijos podrían ser rehenes,
o se nos amenaza con robarnos un segundo o tercer auto provocando no
sólo la desesperación, sino el ahogamiento en deudas,
contraidas regularmente con bancos y entidades financieras.
El OIJ conoce muy bien como operan las bandas, pero no se les rastrea,
pese a que están enterados de la existencia. A veces las víctimas
llegan a sospechar de la honradez de los agentes judiciales y de un
eventual compadrazgo o asociación ilícita.
Este excesivo temor de los agentes judiciales provoca una indefensión
y sobre todo una marcada duda del público hacia quienes estan
en la obligacion de protegernos.
Aplaudimos eso sí como son recuperados vehiculos robados cuando
al pasar por la revision tecnica de RITEVE existe una eficiencia y lealtad
del personal en reportar rápidamente hechos anómalos.
Esto ha permitido la recuperación de decenas de vehículos.
Hacemos un llamado al OIJ para que pueda intensificar sus operativos,
para que no se preste al juego de los robacarros, ni someterse a sus
exigencias porque esto es legitimar el crimen organizado y crear una
justa desconfianza.
Es hora de que seamos solidarios para quienes han sido victimas, con
aquellos que están pagando prestamos y grandes deudas porque
en algun momento creyeron en la justicia pronta y cumplida, pero sólo
recibieron desaliento e incomprension.
Sus comentarios a charlemos@columbia.co.cr
Tel:. (506) 820-36-36, Carlos Fernández Cerdas, director del
programa Charlemos, San José, Costa Rica